martes, 29 de marzo de 2011

El expolio aparece en las webs oficiales barcelonesas, y se suma a los de

LOS valencianos están indignados porque la Generalitat de Cataluña ha comenzado a presentar la horchata, su bebida exclusiva y tradicional, como producto catalán. Desde Valencia denuncian ese "imperialismo alimentario" al amparo de los llamados Països Catalans con el que Barcelona ha tomado como propio el jugo de la chufa, tubérculo con denominación de origen de solamente 16 municipios valencianos. El expolio aparece en las webs oficiales barcelonesas, y se suma a los de la Albufera, las Fallas, el Misterio de Elche y la paella, que ahora también es catalana, algo lógico en. Un término político-geográfico muy reciente. Fue creado en pleno franquismo por un falangista, el escritor Joan Fuster (1922-1992), que cuando se desenamoró de la imagen imperial de la hispanidad -hablantes de español- creó la de los hablantes de lo similar al catalán, los Paisös.
Quien mejor capitalizó el imperialismo del neotérmino fue el andaluz José Montilla cuando aprobó que su consejero de Cultura, Mascarell, incorporara la horchata, como antes la paella, a los Paisös.
Estamos bajo los imperialismos alimentarios: el Gobierno vasco registró como exclusivo el vino chacolí, originalmente de Burgos, y ahora le impide a Castilla-León comercializar ese nombre que también es suyo.

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